Bdv, Bien de verano


Estás en: Home Archivo de notas El negro de Zaire contra Tinelli

El negro de Zaire contra Tinelli

El negro de Zaire contra Tinelli


El Negro de Zaire se hizo popular en la tribuna del “Bailando” pero
Tinelli no cumplió y lo dejó sin trabajo. Hoy vive en Uruguay y hace radio allíí.


Llegó a Uruguay para quedarse. Se decidió seis meses atrás motivado
por la desilusión que se llevó tras una promesa que le hizo Marcelo
Tinelli y jamás cumplió.

Nelson, más conocido como el “Negro de Zaire”, alquila un cuarto en
una pensión de Montevideo y trabaja con Daniel Alejandro en su programa
de radio, No se lo digas a nadie (AM Libre).

Su padre era diplomático y se la pasó viajando. Hace 22 años optó por
quedarse en Buenos Aires, se nacionalizó argentino, pero se fue con tristeza
porque le cerraron las puertas. La primera
traición vino de Tinelli, quien se habría comprometido a darle más
participación en el 2011 y no cumplió con su palabra.

“Cuando está en el programa habla con todos pero cuando se apaga la
cámara es totalmente distinto. A cada rato decía, ‘mi amigo el Negro
de Zaire’ pero eso nada más en la pantalla”.

Rebobinemos. Nelson miraba el Bailando cuando llegaba de trabajar como
custodio. “Veía a Coki (Ramírez) que le pegaban mucho los jurados, los
bailarines y ella no se defendía. Dije, me voy a ir a apoyar a esta
chica”.

Así desembarcó en la tribuna y llamó la atención de Marcelo por su
color (“en toda la tribuna no hay negros”) y por el grito que pegó:
“Señor Marcelo”. El dueño de Ideas escuchó, miró y le dio entrada:
“Maestro, ¿cómo te llamás?”, le preguntó.Y así arrancaron un diálogo
que siguió noche a noche con la música del Mundial de Sudáfrica de
fondo.

No buscaba fama pero llegó. A la semana de hacer ese personaje, Nelson
ya tenía su cachet asegurado. “Se acercó Navarrete y me dijo,
‘estuvimos hablando y tenemos que empezar a pagarte’. Para mí fue algo
inesperado. Me ofreció pagarme porque se dio cuenta de que el país
hablaba, ‘mirá este Negro de Zaire lo que está haciendo’”.

Empezó a recibir 2500 pesos argentinos (600 dólares) mensuales por
defender a Coki e improvisar con el conductor. “Ni Marcelo ni la
producción sabían de lo que iba a hablar. Mucha gente me decía que yo
sabía hablar castellano pero estaba inventando la forma pero es así
como soy. No me daban un papel o qué es lo que tenía que decir. Eso me
salía de mí porque yo digo la verdad”, sentencia.

Y la verdad es que se sintió traicionado y discriminado. Nunca lo
invitaron a Este es el show ni a La cocina del show cuando los demás
personajes aparecen a cada rato. Tampoco le dieron cabida los
programas de chimentos (Viviana Canosa, Jorge Rial, Santiago del
Moro). “No quieren que hable, no me dejan. Pero lo que viene atrás mío
como este chico que es fan de Wanda Nara estuvo en todos los
programas. En la calle yo recibo otro viento pero en los canales no me
quieren porque soy negro, está clarito. Pero acá al cuarto día, que
soy nadie, me recibió Luis Alberto Carballo”.

Le cortaron los caminos y no se cruzó de brazos. La opción fue probar
suerte en Uruguay. Nelson, el Negro de Zaire, habla en tercera persona
y apunta contra Ideas y Marcelo Tinelli sin piedad.

DISPARA. No le costó aprender español porque hablaba francés y “suena
parecido”. Siempre trabajó en empresas de seguridad pero un día se
acercó a Canal 9, dejó su currículum y lo llamó Romay. El primer buen
trabajo como actor fue en Brigada Cola: era jefe de mafiosos. También
pasó por Más allá del horizonte, Chiquititas e hizo de extra en algún
sketch con Listorti en Video Match.

El gran salto se dio en 2010. Sin buscarlo, se volvió popular. El
último programa del Bailando fue invitado a una fiesta en Palermo
junto a todo el equipo. Nelson estaba charlando con Micaela y
Candelaria Tinelli cuando alguien le tocó el hombro. Era el propio
Marcelo con una oferta: “Quedate tranquilo porque en 2011 te voy a dar
mucho papel, te prometo. Me repitió dos veces, vas a ver cómo te voy a
tirar para delante”.

Nelson quiso agradecer el gesto. Fue a una casa de artesanías y le
mandó a hacer un barco gigante de bronce. Lo llevó a Ideas el primer
programa y lo entregó días después. A Tinelli le gustó mucho, se
mostró agradecido y dijo que lo pondría en su oficina. Hasta ahí todo
bien pero cuando Nelson prendió la tele para ver esa entrega apareció
la primera decepción: editaron la grabación y cortaron esa parte.

Acto seguido, dejaron de pagarle y Marcelo no le dio más entrada.
Esperó hasta julio. Un día lo agarró en el pasillo y le dijo,‘estamos
a mitad de año y acá no pasa nada’. Tinelli lo mandó a hablar con
Hoppe. Nelson le planteó que no tenía trabajo y estaba pasando un mal
momento. “Tranquilo, te vamos a pagar” pero sin contrato de por medio,
le dijo Hoppe.

Nada de eso sucedió. “No cumplió lo que había prometido, eso me dolió
mucho. Estoy hablando directamente de Marcelo porque él es el que hace
todo”.

CHAU, CHAU, CHAUUU. Les sirvió mientras les dio rating y después se
olvidaron, lo hicieron a un costado. Aguantó hasta agosto: “Me cansé,
me di cuenta de que me estaban usando y discriminando”.

En Ideas tenían su número pero nunca lo llamaron. Desapareció sin pena
ni gloria. Salió a buscar trabajo pero ninguna empresa quiso tomarlo.
‘Vos sos de Tinelli, qué vas a hacer acá’, le decían. Pensaban que les
estaba tomando el pelo. ‘Marcelo te abandonó, no puede ser’.“Yo no
contestaba.‘Señor, vengo por el aviso’. Hacía la fila y me pedían para
sacarme fotos”, cuenta.

La capital dejó de tener tan buenos aires para Nelson y fue hora de
partir. Se tomó el buque y hoy trabaja en Uruguay. “Siento que me
estoy metiendo en el ambiente, en mi profesión que me gusta. En Buenos
Aires nunca lo conseguí”, finaliza.
 

Escribir un comentario

Código de seguridad
Refescar